Cada combustible, tiene sus propias particularidades y es importante conocer y diferenciar el tipo de combustible que utilizamos, de ello dependerá el éxito a la hora de una buena combustión. En función de si la chimenea es abierta o cerrada y entendemos por cerrada las que en su interior tienen incorporado un insertable o casette, podremos utilizar con mayor o menor eficiencia energética un tipo u otro de combustible.

Para las chimeneas abiertas lo más recomendable es utilizar maderas duras que palien la cantidad de calor que se escapa por el tiro de la chimenea. En las cerradas, tanto las maderas duras como los diferentes productos que se comercializan en forma de briquetas van correctamente para este tipo de aparatos.
 

Las Maderas

Cada madera quema de manera diferente, por lo que es importante conocer las cualidades de unas y de otras. Las madera duras se utilizan para mantener el fuego encendido y para proporcionar calor, por el contrario, las blandas como el pino se usan para el encendido de la chimenea y para avivar el fuego en un momento determinado si se necesita. Las maderas duras incluyen todas las especies de frondosas, normalmente de hoja caduca: Encina, Roble, Nogal, Fresno, Arce, Abedul, 0Imo, Haya, etc., tienen un buen rendimiento; y entre su poder calorífico y la duración de su combustión, dan un calor radiante y mucha brasa que se mantienen largo tiempo incandescente. Las mejores son: Encina, roble, fresno, arce, abedul, olmo, haya.

El pino y el abeto contrariamente al convencimiento general, no proporcionan mucho calor, pertenecen a las madera blandas que tan solo se usan para los encendidos.

Almacenamiento

Ya sea de encina o de otra especie, para que la madera continúe su proceso de secado, esperando su consumo, se debe disponer- a lo ancho- sin comprimirla en exceso y dejando circular el aire entre los leños y a su alrededor, nunca situemos, por lo tanto, la primera hilera de troncos directamente sobre el suelo.

La humedad de la madera

La madera húmeda arde mal y deteriora el conducto de humos y la propia chimenea. La madera talada recientemente es inutilizable, contiene todavía mucha agua (hasta un 50 % de humedad) y su energia de arranque será utilizada para evaporar la propia agua contenida, de ahí su ineficacia.
Si se golpean dos leños el uno contra el otro, el seco producirá un sonido claro, el fresco, por el contrario, producirá un sonido sordo.
Para un buen funcionamiento del fuego, así como para una larga vida la chimenea, no se debe utilizar nunca otra madera que la perfectamente seca (15 a 20 % de humedad).

Las Briquetas


Las briquetas son un producto que se fabrica de residuos de madera procedentes de empresas de la madera como fábricas de puertas, muebles, aserraderos, etc y sin duda son una excelente manera de reciclar y mirar por nuestro planeta. Las podemos encontrar en pack de diferentes pesajes y formatos, pero la calidad de ellas radica en la materia prima con las que se fabriquen y la maquinaria con las que se produzcan.

Destacar la incorporación al mercado de briquetas de madera cuadradas en forma de ladrillo, que se destaca de sus competidoras las redondas por su sencillo apilado y porque no se deshacen.

Son ideales para su utilización en chimeneas cerradas y muy recomendables para su consumo en chimeneas de áticos o pisos donde el acopio de leña es muy complicado. Lo ideal es probar hasta encontrar el combustible que major eficiencia produzca a nuestro sistema de calefacción con biomasa y por supuesto el que mejor se adapte a nuestro presupuesto.
La briqueta tiene como denominador común su escaso nivel de humedad, su limpieza, su sencillo apilado y su alto poder calorifico. Como inconveniente, es sumamente breve en su duración.

El Pellet


Los pellets son un producto totalmente natural, catalogado como biomasa solida, el cual esta formado por cilindros muy pequeños, de unos pocos milímetros de diámetro.

Elaborados a partir de serrín natural seco, sin ningún aditivo, ya que se utiliza la propia lignina que contiene el serrín como aglomerante, comprimiendo el serrín a una alta presión para formar el pellet, lo que hace que los pellets tengan una composición muy densa y dura. Consiguiendo con ello un gran poder calorífico.

Se pueden usar para la calefacción y agua caliente de cualquier vivienda, bien se una vivienda unifamiliar, una comunidad de vecinos, una empresa, un hotel, una piscina, una industria o cualquier otro edificio.

Para ello se usan estufas o calderas especiales para pellet, las cuales son muy cómodas y fáciles de usar, ya que los pellets se pueden transportarse y usar de la misma forma que cualquier combustible líquido, pero con muchas más comodidades.

Es un combustible económico, no es necesario talar árboles ya que se utiliza serrín procedente de desperdicios de serrerías y carpinterías. Al tener mucha densidad y estar en formato granulado ocupan muy poco espacio y se pueden transportar fácilmente como si se tratara de un liquido, no contaminan, ya que es biomasa de C02 neutro, lo que ayuda a evitar la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, no producen malos olores al ser 100 % natural y apenas producen humos.

Si hay que tener en cuenta, que el pellet debe ser de calidad, ya que si se usan pellets de baja calidad se pueden dañar la caldera o estufa. Tienen que guardarse en un lugar seco ya que el contacto con el agua se convierten en serrín y pierden sus propiedades.